AJEDREZ ESCOLAR: ¿JUEGO O DEPORTE? – Parte 2.

Por Jorge Berguier y Carlos Cavallo*.

EL ALUMNO ES EL MISMO: ¿EL DEPORTE ES UNO SOLO?

Tanto es así, que comenzaron a haber problemas entre escuelas, a partir de alumnos que realizan actividades deportivas en clubes y que, representando a éstos, participan de actividades federativas.

Tener alumnos que se destaquen en alguna actividad, siempre es una fortaleza para las escuelas. Si un/a estudiante toca bien el piano, es común que se lo designe para hacerlo en los actos escolares, lo mismo si canta bien. Si pinta bien es común que engalane la escuela. Si es pródigo en la resolución de problemas matemáticos la representará en las olimpíadas Ñandú, etc., sin importar dónde haya adquirido estas habilidades.

Alumnos de toda Argentina «compitiendo» en el ENCUENTRO NACIONAL DE ESCUELAS PRIMARIAS.

Sin embargo, si es buen deportista, esto, en lugar de ser una fortaleza, notablemente se transforma en un problema. Porque pareciera que esto es una “ventaja antideportiva” respecto a otra escuela que no tiene estudiantes que practican deporte en los clubes.

¿SELECTIVIDAD O NO SELECTIVIDAD?

Y, el profesor de esa otra escuela protesta …y comenzaron a aparecer reglamentaciones que hablan de “torneos intercolegiales para NO FEDERADOS”, con argumentaciones que, pensadas desde algún lugar podrían hasta parecer interesantes. Por ejemplo, que los torneos intercolegiales son una oportunidad de viajar y participar y que estos alumnos federados ya lo hacen con los clubes, que habría que dejar que les den lugar a otros que nunca participaron, etc.

Es decir, que se ralea a los que “juegan bien”, declamando desde el reglamento que el evento sería para los que “no juegan tan bien…” Cuestión que sólo puede pensarse desde un lugar: Que todas las escuelas tengan igual posibilidad de …GANAR, que, nuevamente pasa a ser el único objetivo, o, cuanto menos, el objetivo principal.

Es decir que, en un deporte colectivo como por ejemplo el handball, si una escuela tiene uno (o dos o tres) estudiantes que “juegan bien” porque están federados, en lugar de tener esto como una fuerza para que estxs alumnxs ayuden a entrenar a sus compañerxs más allá de la hora de educación física, les expliquen nuevas técnicas, etc., se los “ralea” porque son muy buenos…

Obviamente, aparecen los inconvenientes de aplicación, porque, ¿cómo comprobar si un alumno es o no federado? En los Juegos “Buenos Aires La Provincia 2008” (categoría colegial) hubo una trifulca entre delegados referida a este tema…

Y, en la Región centro de la Pcia de Bs As apareció una especie de “federación de no federados”, que realiza actividades deportivas infantiles por fuera de las respectivas federaciones, para que los niños no entren en la categoría de “federados…”, ¡PARA LUEGO PODER JUGAR INTECOLEGIALES! 

¿PROFES O ALUMNOS TRAMPOSOS?

Y, naturalmente, comienzan a aparecer las trampas: En los torneos regidos por edades aparecen alumnos con más años que los reglamentarios.

Que un docente lleve a un alumno “pasado de edad” a una competencia intercolegial es una grave falta a la ética y a la deontología docente, que debe ser tratada de esta forma: En la República Argentina, los docentes tenemos una “Junta de Disciplina” (por jurisdicción) que debería atender estas cuestiones, porque, en este caso lo importante NO ES que ese equipo ganó con trampa.

Lo importante es que ese docente (esa escuela) enseña a sus estudiantes a hacer trampa…

En una cierta ocasión, un profesor les dijo a sus alumnos que él les compraría el trofeo y que digan que ganaron……. pero éste es un caso extremo….

Ahora bien, en lugar de hacer intervenir al órgano correspondiente, la mencionada Junta de Disciplina, se crean formas de control que lo único que hacen es fortalecer la idea de que lo que importa es el triunfo: Se pide documentos de identidad para comprobar dos cosas: a) que la persona que aparece en la planilla sea la que juega y b) que la fecha de nacimiento que consta en la planilla, coincida con la del documento de identidad.

Y, esto se tiñe de “justicia” (de esta forma se impediría hacer trampa).

CONTROL, SOSPECHA… ¿JUSTICIA?

En realidad, lo único que se hace con este control es decirles a los alumnos: “Tu profesor no es confiable. Y, como es factible que haga trampa, controlamos.”

O, lo que es peor: “Seguramente tu profesor es confiable, pero hay algunos que no lo son y por las dudas, los controlamos a todos”. Y, desgraciadamente, hay profesores que defienden este sistema, “para evitar trampas”.

Este mensaje es ideológicamente perverso, porque es similar al de los regímenes policíacos que dicen exactamente eso: “¿Cuál es el problema a que la policía te revise, chequee tus antecedentes, etc. si vos sos inocente?”.

Ese mensaje era el que se vivía en la República Argentina durante la dictadura cívico militar genocida de 1976/83……

Volvemos a la idea original: La cultura dominante logra imponerse a las prescripciones de los documentos curriculares.

Y, el control es estricto: En cierta ocasión, en la Provincia de Santa Fe, un alumno había extraviado su documento de identidad y procedió a realizar la denuncia correspondiente ante autoridad policial. Como es habitual, la Policía extendió un papel donde constaba la denuncia. El profesor presentó este papel ante las autoridades del torneo intercolegial (en la disciplina ajedrez), quienes impidieron al alumno jugar, porque en el papel no hay una fotografía y por lo tanto el portador podría ser “cualquiera” y no ese alumno….

Y, además, como se dijo antes, tiñeron esa decisión de “justicia” porque, “si dejamos jugar (¡¡¡¡¡JUGAR!!!!!) a uno deberíamos dejarlos a todos.” Es que ya no es un juego…ya es pura competencia…. para ver quién es mejor.

Lo notable es que el profesor aludido sólo se quejó por el (supuesto) “exceso de celo.”

No cuestionó al sistema, sino que se siente parte de él. Acuerda que hay que controlar, pero le pareció “mucho” control.

Podemos decir que en este tema triunfó el imaginario colectivo sobre que somos todos sospechosos, aunque, notablemente, en la República Argentina rige constitucionalmente el principio de inocencia, o sea que está prohibido por la Constitución el “estado de sospecha”. Es decir que se invierte la carga de la prueba: Hay que probar que se es honrado, que se tiene ética….

Un profesor que se precie a sí mismo, bien pudo argumentar que el alumno es quien él decía que es, “porque lo digo yo, que soy un profesor respetuoso de las leyes, con ética profesional, que jamás enseñaría a mis alumnos a hacer trampas”.

EDUCACIÓN, DEPORTE Y DERECHOS:

Nuestros Diseños Curriculares jurisdiccionales (todos) hablan de la formación de niños y jóvenes críticos y reflexivos, que ejerzan la ciudadanía con convicción, sean activos defensores de los derechos y garantías que allí se prescriben.

Sin embargo, la realidad es que lo que los alumnos aprehenden es que “hay que controlar” porque “somos todos sospechosos.”

Ahora bien: Como es obvio, este control sólo es útil para una sola cosa: Para el disciplinamiento social; para instalar esa idea mencionada de que “somos todos sospechosos”. “Sociedades de control” en los términos de Althusser.

Pero, un control que ni siquiera se para en el precepto conservador de principios del siglo 20 de “mens sana in corpore sano” que determinaría por ejemplo controlar el rendimiento académico de los alumnos integrantes de los equipos, determinando por reglamento que sólo puedan competir en el torneo intercolegial los alumnos de buen rendimiento académico en todas las materias (y buena conducta). Sólo championismo.  Y, ese control para nada es útil para construir la idea del “fair play”.

Porque, si esto fuere útil, podría debatirse más a fondo. Pero la realidad (no podría ser de otra forma) demuestra que el fondo de la cuestión es que el championismo subsiste y con fuerza inusitada. Porque el control es sólo control de las formas, no del contenido (que serían los objetivos proclamados en el diseño curricular) y por ello, se controla los efectos (posibles trampas) y no las causas (desviación del diseño curricular).

Porque, después de atravesar ese “control” supuestamente útil para el cumplimiento de los objetivos proclamados, lo que pasa es que hay problemas en la propia competencia. Especialmente en el fútbol (pero no sólo en ese deporte) que, por ser tan popular, promueve más pasiones.

EL ENTORNO EDUCATIVO:

Empecemos por los padres, como parte de la comunidad educativa: Cuando presencian partidos intercolegiales, es bastante común escuchar “matalo” refiriéndose a pegar patadas.

Claro que el padre que grita eso no piensa en un asesinato, pero, en la República Argentina esas expresiones tienen una fuerte significación, que se acerca bastante a la literalidad.

Y, además de esto, suelen ocurrir trifulcas, peleas generalizadas cuando ocurre un fallo dudoso del árbitro, que han determinado, en varias provincias, la suspensión de los torneos intercolegiales de fútbol. “Muerto el perro, se acabó la rabia”.

Además, por si esto fuere poco, se organizan “Tribunales de Penas” símiles a los existentes en los deportes de competición, con “penas” graduadas: Tantos partidos de suspensión por una expulsión, tantos por la reiteración, etc. Que sólo se sostienen en los postulados de Watson: “Estímulo, respuesta esperada, premio, castigo.”

Se llega inclusive a la exclusión de la escuela de los torneos intercolegiales por un año, por dos, definitivamente, etc.

Cuestión ridícula desde el punto de vista de los objetivos planteados. Porque: ¿cómo se le va a impedir a una escuela realizar acciones de “amistad” “camaradería” “integración”, etc.?

Porque esos son sólo objetivos proclamados. La realidad es que la escuela cuyos alumnos se pelean (mucho), “molesta”. “Hay que ralearla”.

Y, este es uno de los motivos por los cuales en general no hay evaluaciones escritas de los torneos intercolegiales por parte de las escuelas.

¿EVALUAMOS LO QUE ENSEÑAMOS?

Es bien sabido que toda actividad educativa DEBE ser evaluada (evaluación crítica) para analizar qué es lo que se hizo bien y dónde hay que mejorar. Pero, esto traería aparejado poner, negro sobre blanco las dificultades que se expresan.

En el Torneo Nacional Intercolegial de Ajedrez de 2008, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación, del que participaron 180 escuelas, se solicitó insistentemente evaluaciones escritas y, pese a los esfuerzos realizados, se consiguieron 34 evaluaciones…. 

Por supuesto hay contraejemplos a todo lo anterior. En el mencionado Torneo Nacional Intercolegial de Ajedrez, que en 2009 tuvo su 7ma edición, en una escuela de Selva, Provincia de Santiago del Estero, la Dirección de la Escuela, con acuerdo del cuerpo docente, comunicó a padres y alumnos que ese año, la selección del equipo que intervendría en el evento se realizaría tomando como eje el principio de rotación, es decir, que, entre los alumnos que mejor jugaran, se seleccionaría a los que nunca integraron el equipo. Para que tengan la oportunidad de vivir la enriquecedora experiencia del torneo (según los preceptos del diseño curricular). Los padres de los alumnos que ya habían viajado (y por tanto no serían seleccionados) se quejaron a la supervisión escolar, pero ésta ratificó la decisión institucional. SE PUEDE.

¿INDIVIDUAL O POR EQUIPOS? ¿TORNEOS O ENCUENTROS?

En general los postulados curriculares promueven los deportes colectivos, por lo ya mencionado de la colaboración, los aprendizajes entre pares, etc. Hay deportes eminentemente individuales, como el atletismo y la natación, que igualmente tienen variantes colectivas: En ambos casos, las carreras de postas. Seguramente es lo que conviene desarrollar.

En el ajedrez hemos promovido lo mismo: Desde el Programa Nacional de Ajedrez Educativo 2003/2015, sólo hemos organizado torneos “por equipos representativos de escuelas” tanto en primaria como en secundaria, siempre con muy buenos resultados y observando permanentemente a lxs estudiantes que no viajaban al evento, procurando hacerlos participar. Por ejemplo: En el Torneo que se desarrolló en la ex ESMA, se promovió con mucho éxito que las escuelas participantes engalanen el lugar con producción (artística o literaria) relativa al Espacio de la Memoria donde se jugó.

Pero, además, en acuerdo unánime entre la Coordinación Nacional y las coordinaciones provinciales acordamos una modificación que seguramente ayuda mucho. La puntuación “habitual” de una partida de ajedrez es 1 punto por partida ganada, medio punto por el empate y cero puntos por perder. Tomando el ejemplo del básquet, nosotros cambiamos por: 3 puntos por partida ganada, 2 por empate, 1 punto por partida perdida y 0 puntos por no jugar. Esta modificación estaba pensada desde varios lugares, por ejemplo, dar valor (1 punto) al estudiante que luchó la partida, aunque haya perdido. Pero también a la responsabilidad de jugar: Cuando un integrante de un equipo se comprometió a concurrir al evento y faltó, perjudicó completamente a la escuela, porque es muy diferente que haya ido y perdido todas (por ejemplo, 5 puntos en 5 rondas) a que no haya ido (0 puntos en 5 rondas). Lo mismo, apelar a la responsabilidad, si le ocurre por ejemplo que pierde las 3 o las 4 primeras y “no quiere jugar más”: De esa forma obtendrá 0 puntos, contra los 2 puntos por jugar, aunque hubiera perdido las dos últimas.

Además, esta modificación también fue útil para fomentar al aprendizaje colaborativo entre pares. Porque nos ocurría que en algunas escuelas había por ejemplo 2 hermanxs que jugaban en algún club y cuando el profe les decía que le ayuden a perfeccionar el juego a algún compañerito, la respuesta era: ¿para qué? Si nosotros dos ganamos todas y salimos campeones. Lo cual podía ocurrir con el anterior sistema: Porque en cada ronda había 3 puntos en disputa. Jugando con dos integrantes, garantizaban 2 a 1 (2/3de los puntos en disputa) Con el nuevo método hay 12 puntos en disputa. Con dos integrantes, aunque ambos ganen, sólo se consiguen 6 puntos, o sea, la mitad.  

Vale la pena destacar que esta propuesta fue derogada por la Coordinación macrista, con criterios meritocráticos (¿cómo se le puede impedir a dos niños muy buenos, a ganar el torneo?)  a pesar de los reclamos de los coordinadores provinciales. Fue casi la única medida tomada. Poco tiempo después, el macrismo cerró el Programa.  

Y queda el asunto de los premios. Volvemos a la definición de Diseño Curricular y el sentido común de la sociedad: Si hay “torneos” tiene que haber premios. Y no “porque lo piden lxs estudiantes” (niñxs o jóvenes) sino porque es un imperativo de la sociedad.

El desafío es cómo bajarle lo más posible el distingo entre quienes los reciben y quienes no. En 1er lugar, todxs lxs participantes y todas las escuelas representadas recibían un certificado de participación, casi todos los años firmado por el ministro. En muchísimas escuelas este certificado se exhibe enmarcado en las paredes de la escuela a veces dentro en la Dirección y otras en las paredes exteriores a ella.

Y, respecto a los premios en sí mismos, en los eventos desarrollados en la CABA o/y en el Gran Buenos Aires, conveníamos con una escuela de educación especial la fabricación de los trofeos por lxs estudiantes de la misma. Antes de la ceremonia de premiación, subía un/a directivo de la escuela y un/a estudiante para explicar cómo había sido fabricado. Son intentos. 

También hubo “encuentros”. Por ejemplo, el “Encuentro Nacional de Ajedrez para Estudiantes Ciegxs” que se desarrolló en convenio con la ONG ACUA (Ajedrecistas Ciegos Unidos de Argentina).

El profesor no vidente Daniel Morrelli (San Luis, Argentina).

Estos “Encuentros” fueron también desarrollados por las circunstancias. En Rosario de la Frontera (Salta) en cierta oportunidad organizamos, en conjunto con el Programa Provincial de Ajedrez un Torneo en una escuela de allí. Viajaron en un micro especial unos 35 estudiantes de escuelas de la ciudad de Salta (y un árbitro de la Federación) y también se invitó a delegaciones de escuelas de pueblos cercanos, que llegarían en micros de línea. El problema que se presentó fue la diversidad de horarios de llegada de los micros a Rosario de la Frontera y la diversidad de horarios de regreso a sus ciudades. El “Torneo” se transformó en “Encuentro” con la única condición de que jugaran entre sí, estudiantes de distintas ciudades. Los objetivos del evento fueron cumplidos en un 100%. 

En Misiones, la Coordinación Provincial ideó y organizó varios años (entre 2010 y 2015, con el apoyo económico del Programa Nacional) el “Encuentro de Resolución de Problemas de Ajedrez.”

Se trataba de que lxs estudiantes secundarios ideen en las aulas problemas de ajedrez que se presentaban en ese Encuentro para ser resueltos por lxs estudiantes de primaria. Se discutían colectivamente las soluciones. Todo en un clima de camaradería e integración. Sin proclamar ganadores (ni “no ganadores”). Otra vez. SE PUEDE.           

Sí, se puede nadar contra la corriente, se puede mantener en alto las convicciones y utopías, porque, parafraseando a Eduardo Galeano, “las utopías son las que nos hacen caminar”.

ALGUNOS INTERROGANTES:

A los autores de estas líneas le quedan preguntas sin respuestas:

¿Cómo competir en el deporte escolar sin ‘championismo’? ¿es ello posible?

¿Qué políticas y metodologías pudieran aplicarse para fomentar valores a través del deporte escolar, según los preceptos de los diseños curriculares jurisdiccionales?

¿Cómo abordar la práctica del deporte en las escuelas de manera tal que estimule el éxito en la competencia, pero en armonía con valores como el “fair play”, la cooperación, la camaradería, la amistad, la integración? 

Nótese que en esta pregunta ya se menciona que se “estimula” el éxito… ¿es rendirse ante lo inevitable? ¿O el éxito es parte inalienable del deporte?

A MODO DE CIERRE: EDUCACIÓN, DEPORTE, SELECTIVIDAD E INCLUSIÓN.

Una primera respuesta (incompleta) es el Proyecto Educativo Institucional. El que transcurre, el cotidiano.

Porque toda escuela que participa de actividades deportivas intercolegiales, tiene incorporado el deporte a ese PEI REAL. Por la fuerza que tiene el deporte, como ya se ha mencionado. Pero, muchas veces esto no se reflexiona colectivamente y lo que ocurre es que las cuestiones transcurren.

En las escuelas es común que, cuando llega una circular en la que, en alguno de sus párrafos tiene incorporada la palabra “deporte”, ésta es inmediatamente entregada al Profesor de Educación Física. Y, este es el principal error. De la Dirección de la escuela, que le envía la circular en exclusividad y del profesor de Educación Física que no constata que la misma esté en manos de todo el cuerpo docente. Porque, el imaginario así lo establece, aunque, como se mencionó insistentemente, el deporte es transversal. Transcurrirá transversalmente. Y, hay que asumir esa transversalidad.

En 2006, año de disputa del Campeonato Mundial de Fútbol, el Ministerio de Educación de la Nación editó un “libro para el docente” sobre propuestas de actividades transversales referidas a ese evento.

No obstante, esta acción, aunque resultó muy potente, no torció un imaginario fuertemente adentrado. Para el Mundial de Sudáfrica 2010, se volvió a editar un “Libro para el docente” “Los Medios y el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010” otra vez con evaluación positiva.

En una escala completamente menor, en algunas escuelas donde se desarrollan torneos intercolegiales de ajedrez, se ha trabajado por ejemplo desde la asignatura “plástica”, engalanando la escuela con pinturas de los alumnos y alumnas dedicadas al ajedrez. De esta forma, participan del torneo los alumnos y alumnas que no les interesa competir, pero sí les gusta pintar. Es otra forma de participar y estos alumnos también se llevan el “Certificado de Participación.”

Este tema del “Certificado de Participación” ya mencionados es otro asunto clave. Una cosa es que lo entregue el profe de educación física en el micro de regreso de la delegación (y “de apuro”) y otra cosa muy distinta es que el profe le entregue los certificados al director de la escuela y éste, en la formación de inicio del día, los reparta haciendo pasar y aplaudir a cada alumno o alumna, sin importar el resultado deportivo. Y, destacando, por ejemplo, que, más allá del resultado (que es anecdótico), lo importante es que TODXS lxs estudiantes representaron dignamente a la escuela, “la hicieron quedar bien”. Tuvieron un excelente desempeño ético dentro del campo de juego y fuera de él. Y, hablando por separado con aquellos alumnos que han sido expulsados o han tenido actitudes no éticas. Y tomando alguna decisión si esta falta de ética se repite, aunque sean los más dotados. Porque LA ESCUELA no desea este tipo de actitudes reiteradas. Inclusive trabajando INSTITUCIONALMENTE las causas de estos problemas cuando los hubiere.

 Es otro tipo de señal. En algunas escuelas se realiza, aunque, con franqueza, en la minoría.

Y, este tema del “TODXS” es también muy significativo, por cuanto en algunas escuelas se conforman “equipo A” y “equipo B”, determinados por el rendimiento deportivo: En el “A” están “los más dotados” y en el “B” los que no lo son… ¿a qué alumno le gustaría estar en el “B”? ¿a qué teoría pedagógica responde este criterio de separación?

Ni hablemos donde ni siquiera hay “equipo b” … pura selección de aptitud… ¿qué teoría educativa permitiría quitarle a lxs estudiantes menos “aptos” para el deporte el derecho de tener el orgullo de vestir la camiseta de la escuela en una justa deportiva?

En otras escuelas, donde la oferta deportiva es múltiple, se realizan pruebas de aptitud en cada deporte, y la realidad muestra que hay estudiantes que pasan de un deporte a otro, sin ser seleccionadxs por ninguna de lxs profesorxs… ¿qué pasa con la autoestima de esxs estudiantes “descartadxs”? Es presumible que se traslade a otros aspectos de la vida escolar. También acá la pregunta: ¿a qué teoría educativa responde este “descarte”? 

La República Argentina ha consensuado que la escuela es el lugar donde, además de la transmisión de saberes significativos y de habilidades para un correcto desempeño en la vida cotidiana, se construirán VALORES. No en todos los países se trabaja esta cuestión.

Hay países que creen que el tema valores es exclusivo de las familias y (en todo caso) de la iglesia que pueda tener cada una de ellas. Pero en Argentina es compartida también -y especialmente- por la institución Escuela.

Y, esto es clave en el tema del deporte escolar. Por su transversalidad intrínseca. De manera que, una primera respuesta a los anteriores interrogantes, es que resulta necesario que las escuelas que participan de los eventos intercolegiales, tengan incorporadas estas cuestiones al PEI escrito, porque, necesariamente, el proceso de escritura del mismo ayudará a la reflexión.

Obviamente será un proceso lento. Pero la reflexión colectiva, como en todos los problemas escolares, pareciera el único camino.


Prof. Jorge Berguier

Coordinador – Programa Nacional de Ajedrez Educativo – Ministerio de Educación 2003/2015

Lic. Carlos Cavallo. Asesor Pedagógico del Programa.

Bibliografía: “La Educación Física, Más Educación que Física” , Alejandro López, Editorial Pueblo y Educación, La Habana 2006. Capítulo III – “Corrientes Modernas en Educación Física”

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